Cuando el sacerdote abrió el tablero del confesionario, el
hombre dijo:
Padre… Durante Segunda Guerra Mundial , una mujer bonita
golpeó a mi puerta
y me pidió que la escondiera del enemigo. Asàque yo la
escondÃÂ en mi altillo.
- Y ¡Esa fue una cosa maravillosa que has hecho, hijo -contestó el
sacerdote-
No tienes la necesidad de confesar eso.
- No Padre, es que ella empezó a agradecerme con ‘favores
sexuales’.
- Estando en gran peligro y bajo esas circunstancias, dos personas
pueden
ser muy tentadas a actuar asÃÂ. Pero si lo sientes
verdaderamente, estáis perdonado de hecho.
- Gracias, Padre. Esa es una gran carga que le saca a mi alma .
Pero tengo una duda más.
- Y ¿Y cuál es, hijo?
- Y ¿No cree que deberÃÂa decirle que la guerra ha terminado?
MILAGRO
Un anciano entra al confesionario y dice al cura:
- Padre, tengo 80 años, estoy casado, tengo cuatro hijos y 11
nietos, y anoche tuve una aventura.
- Hice el amor a dos chicas de 21 años. A las dos. Dos veces.
- Bueno, hijo mÃÂo, Y ¿cuál fue la última vez que te has
confesado?
- Nunca padre, soy judÃÂo.
- Entonces, Y ¿por qué me estás contando esto?
¿Me está jodiendo, padre? Se lo estoy contando a todo el mundo!
GREGORIO EL SEMENTAL
Una mujer en el confesionario: - Padre, hoy he conocido a Gregorio, y
hemos estado haciendo el amor hasta el atardecer.
- Pues en penitencia, rezas tres padrenuestros y dejas 20 dólares
de limosna.
Más tarde otra mujer:
- Padre, hoy he conocido a Gregorio, y hemos estado haciendo el
amor
hasta el amanecer.
- Pues en penitencia, rezas 10 padrenuestros, y echas 30 dólares
de limosna.
Más tarde otra nueva mujer:
- Padre, hoy he conocido a Gregorio, y hemos estado haciendo el
amor todo el dÃÂa.
- ¡Pero esto no puede ser!, rezas 20 padrenuestros y echas 50
dólares de limosna.
Más tarde:
- Padre…
- Si, tu también has conocido a Gregorio y habéis estado
haciendo el amor…
- No, padre. Yo soy Gregorio… O vamos a medias en la limosna, o
me llevo a
todas las mujeres a otra parroquia.
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